Las aventuras de Huckleberry Grimm: Queridos lectores…

Bienvenidos, hispanohablantes, a este blog viajero de un llamado Huckleberry Grimm y sus aventuras reales e imaginarias del cual yo me encargo, como fiel narrador (pero poco omnisciente), del trabajo de traducir no solo el lenguaje propio que utiliza este necio sino tambien escurrir el liquido espeso de su conciencia para que salga una sustancia más transparente a la razon y digerible para la mente de cualquier hispanohablante quien atraviese ésta página. Pero, antes de adelantar la marcha necesitamos cambiar una cosita. Es que me sale rarísima la palabra hispanohablante y me repugna la distancia que emplaza entre nosotros. ¿Me atrevo llamaros Queridos Lectores? Ya ves, estamos mas tranquilitos y amigotes con una sustitución sencilla. ¿Seguro que no os molesta? Vale, me alegra tener vuestra confianza. Como ya sabéis, queridos lectores, con la puta mierda que es mi capacidad de escribir en castellano, el único recurso que tenemos para asegurar una comunicación (o intercambio) sin distorsión, sin equivocación, y sin salvación (para mantener el realismo del relato) es con fianza. Pues al final de la página hay un enlace que os dirige a un sitio donde se puede ingresar una fianza adecuada y entonces evitamos decepciones imprevistas con el alquiler de este blog en http://wordpress.com/. Bueno, supongo que es la hora de limpiarnos del cargo de la introduccion, y empezar con las aventuras. Ha sido un placer conoceros hoy, queridos lectores, ojalá que os guste lo que siga abajo.

Un brazero fuerte que gasta poca luz,

Vuestro Narrador, AJ Grimm

 

Capítulo 13 – Garbayuela, no es país para vie-pijos

Huckleberry estaba escudriñando la llorona litrona sudando pegajosas gotas en la superficie de este quitacalor que se encontró con frecuencia en españa. Sí, queridos lectores, en el estado de Wisconsin no hace ningun calor y entonces cuando la gente se descongela en marzo pa ponerselos al día con amigos normalmente se sientan en sillas, pero sin eses quitacalores blancos que tienen en españa. Qué lujo! En el invierno un brasero para quitar el frío, y en verano ( la otra estación ) una mesita blanca para liberar las piernas del castigo solar.

Sí, Huck estuvo totalmente perdido en seria concentración y Tomás estuvo enseñandole palabras nuevas, las que uno se emplea cuando un machote como Gregorio siempre llega tarde. Sí hubieramos llegado antes a esta escena Huckleberriana, habríamos escuchado una conversación con el siguiente rollo, en plan colloquial versus extranjerial:

-Pués me quedan tres cosas más que hacer en Extremadura – Huck le dice, la comprensibilidad de su castellano colgaba en el aire como una telaraña antes los ojos de un niño travieso – 1. Ver el monasterio de Guadalupe 2. Peregrinar a la Valle de Jerte mientras alforecen los cerezos 3. Visitar un pueblecito en la Extremeña profunda.

-¿Ah, Sí? Perfecto, quería traeros para ver mi pueblo algun día. Yo sé que a ti te gustará, pero a ver si las francesas se apuntan- replicó Tomás en español más perfecto que yo, vuestro narrador humilde, puedo escribir. Tened libertad en descodificar las letras a gusto como la sopa hecha de alfabetos, agua, y polvo de tomate.

Y así nació una conversación con el tema de meter un español, un americano, y dos francesas en un coche y ver cuanta distancia aguantan hasta que les haga falta detener el coche y tomar merecido descanso de la rabia y ira que fomente en la olla expres sobre ruedas. Pero, como hemos llegado tarde a la conversación- igual que Gregorio – os llevo hasta una semana despues cuando todos enteraron de que la paciencia dura justamente hasta Garbayuela, Badajoz. Y allí se acaba. Y lo que sigue es maravillosamente y milagroculturalmente  fabuloso. Repleto con dinosaurios, gatos, Slendermans, botellines, cocidos, tortillas de nuestra abuela y otras cosas que suelen salir en fábulas.

Para vosotros quienes no conocen a La Siberia, posiblemente os preguntáis como será un finde en Garbayuela para un extranjero necio e inocente. Desde la información que la memoria de Huckleberry me ofrece, os digo que una visita allí será un vistazo a tierras ajenas del veneno total que es la feísima jungla urbana con sus aceras adornadas con la suciedad de la conciencia moderna.

Será un cuadro de tierra naranja que estira hacia las sombras de pinos, cactus, helechos, encinas, y olivos que casan con el viento dando voz a la respiración terrenal.

Será una oportunidad ver el corazón de la región o, como Manolo le dijo a Huck, “ver el culo de la tierra”. Sin embargo, quedó bien claro después que la naturaleza por allá tiene buen culo. Era precioso.

Será un encuentro con todos. Todos. Todos conocen a todos. Todos te conocen, aunque todavía no tienes ni idea que el cuñado del tío de Tomás está echandote una fija mirada del plan, “Me temo que tienes la pinta de un imperialista diablo americano, ¿de donde eres machote rubio?” (Canada, le replicas – claro) y cuando acercas al bar para pedir unos botellines de cerveza su dentada sonrisa abre como una espada brillante saliendo de la funda y tu autoconciencia imagina aun más agresión del estilo, “No te cortes y habla con fuerza, quiero que todo el kiosco escuche tu acento ridículo.” Pero realmente te pregunta, “Venga, Huckleberry, a ver como te va el aprendimiento de castellano…¿Quien es la suegra de la cuñada de tío Rafa?” Ojo! No la arruines, Huckleberry! Una visita al pueblo para un extranjero es tan buena para aprender vocablo de la familia como asistir a un partido de fútbol sirve para aprender palabrotas.

Será una oportunidá observar como anima la gente de un pueblo mientras van ganando el segundo partido en que van ganando. Y al fin, ganan. “Yo sé que alguna gente va a celebrar con mucha cerveza después de este,” dice graciosamente el hombre al lado, “alguna gente pero nadie en particular si me entiendes.”

Será la primera vez que alguien en particular que no mencionamos aquí tiene la buena fortuna probar comida casera de abuela. Cocido. Tortilla. Arroz con pollo. Maaaeeee mía. O sea, no la madre mía pero la abuela – y específicamente la madre que le parió a su padre. ¿Qué? Eh? Pero que difícil es aprender el castellano. Seguimos. Allí, a los guiris les dan de comer hasta la hostia solo porque no asistieron a la misa. Sí, en este mundo malísimo y en este mundo cruel de microhondas y estufas electricas en un rincón de la abuela Tomasa uno se encuentra con refugio del ladron de sabor, Ketchup, y el recaudador de ingresos de grasa, Mayonesa.

Será el ejemplo par exellence  de la hospidalidad española. Sobre tó, del campo del sur. Se ve que la Siberia no es país para pijos. Digamos que, a pesar de la crisis ahora, nunca ha sido fácil vivir en la Siberia de Badajoz. Cómo los siglos más aislados de Japón, confianza entre gente significaba sobrevivencia de todos. En un mundo donde la sobrevivencia viene de la convivencia (qué claramente no podemos decir de la edad moderna, todos sobreviviendo de la superperdición do otros), confianza entre vecinos y familia de vecinos y amigos de familia les importa mucho. No aceptar la hospidalidad puede decir, “Cuando hace sol hay calor para todos, pero cuando llueve, dios te bendiga, yo aprovecharé de la primera raya del sol.” Esta tradición es un mundo distinto al mundo donde nació Huckleberry. A veces cambiar entre normas de mundos distintos resulta un curioso lío de malentendidos. Pero, cuando tu amigo te pone dos cervezas enseguidas y dos platos de jamon criado y curado por su padre mismo, de repente la dificultad se reposa un poco.

Una visita al campo de la Siberia será un quita-asfixion dado al aire fresco encima del castillo que todavía es un desconocido a la ruina turistica. Habrán extremos de llanura y sierra. Habrá un pántano rodeando el castillo de la Puebla marcando el horizonte curvada como rímel marca los ojos y provocando la imaginación como una larga falda flamenca.

Será la única oportunidad para ver donde hicieron las pelis Jurassic Park, Dinosaur, y el mundialmente conocido La tierra antes del tiempo. Es genial. Quedan los edificios de estudios y todo. Puedes montar un Jeep y travesar las sierras donde grabaron videos famosos como la escena con los brontosaurios. In.Cre.I.Ble.

Será la única oportunidad de andar por los olivares sin hacer la cosecha. Y eso vale por mucho! Eh? ¿Andar por los olivares sin el trabajo duro ni el puto frío ni la monotonía? Sí. Lujo puro.

Será una prueba de fuego para los riñones.

Es posible que te ofrezcan cerveza a cualquiera hora.

Es posible que te pongan una cerveza en cualquier momento de por lo menos una vez cada hora.

Es posible que te vas a tomar esa cerveza aunque para ti sea la mañana y todavía te quedan las malas pesadillas donde montaste un T-Rex para escapar los gatos Goliat-os en el patio enorme inhabitado por patatas cocidas rodandos a su caprichoso gusto y inhabitados por coqueteando castillos vestidos totalmente rojo. Sí, con esas pesadillas despiertas, y todavía te quedan 10 horas mas del día y estas en peligro incesante de ser liado a beber más porque, vamos, lo más pequeño el pueblo, más beb…eh, dondetá la lata mía? Tomás? Gregorio?

Eh?

Donde´toy?

Queridos lecotres, como un fiel narrador me da mucha verguenza confesar que me encuentro desnudo antes los ojos de dios al cumbre del cerro del castillo celta arriba arriba, mirando despierto a este pueblecito. Puede ser que estoy bien lleno de amor borrachera, o puede ser que no, pero algo está claro: qué bonita es vuestra Garbayuela. Qué bonita es por aquí.

Para leer Episodio 2…

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